No puedo vivir sin música, siempre estoy escuchando alguna que me guste especialmente o que me diga algo, y si no estoy escuchándola al menos suena en el fondo de mi mente. Llevo bastante tiempo con una: Últimamente de Ismael Serrano. Me siento muy identificado con esa canción y últimamente la escucho más. Incluso he llegado a ponerme en el nick varios trocitos de ella.
Últimamente ando algo perdido,
me han vencido viejos fantasmas,
nuevas rutinas.
Y en cada esquina acecha un ratero
para robarme las alhajas, los recuerdos,
las felicidades.
De un tiempo a esta parte
llego siempre tarde
a todas mis citas.
Y la vida me parece una fiesta
a la que nadie
se ha molestado en invitarme.
De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte,
no amarte.
Últimamente ando desconcertado,
así que ponte a salvo, porque en este estado
ando como loco.
Y me enamoro de mujeres comprometidas,
llenas de abrazos,
llenas de mentiras.
De un tiempo a esta parte, a mi amor propio algo le falta,
lo has dejado unos puntos
por debajo del de Kafka.
Y la vida me parece una fiesta
a la que nadie
se ha molestado en invitarme.
De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto,
me cuesta tanto no amarte.
Últimamente planeo una huida
para rehacer mi vida,
probablemente en Marte.
Seguro que allí no hay nadie empeñado en aconsejarme:
"Ismael, ¿qué te pasa?
No estudias, no trabajas".
Y qué vamos a hacerle,
si es que últimamente ando algo perdido,
si te necesito.
De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto,
me cuesta tanto no amarte.
Han de venir tiempos mejores,
cometeré más errores, daré menos explicaciones,
y haré nuevas canciones
en las que te cuente cómo, últimamente,
son tan frecuentes tristes amaneceres
ahogando mis finales,
repetidos, cansados,
miserables,
llenos de soledades.
De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto,
me cuesta tanto no amarte.
Lo curioso de esto es que cada vez que lo hacía cierta persona me abría ventana de conversación y me cantaba la estrofa que seguía a lo que yo tenía puesto y anteayer me cantó "Seguro que allí no hay nadie empeñado en aconsejarte" y entonces decidí por fin emprender mi pequeña huida a marte.
¿Qué espero encontrar allí? Una palmera y una playa, un azucarillo de naranja, alguien que no cree en el destino, unos ojos de mar (y el mar), un terremotillo, un castillo de arena, una guitarra, un disfraz de nube, vino, un renglón torcido, risas y sonrisas, un rinconcito de Nunca Jamás, el comienzo de un camino, cuentos, servilletas, dibujos, huellas, paz y quizás puede que me encuentre a mi mismo.