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sábado, octubre 22, 2005

La mar

Nada queda en la mar,
durante la tormenta
el agua embravecida, rayos, truenos…
y allá a lo lejos, un barco.

A la deriva,
se encuentra el navío zozobrando,
a donde quieran llevarle las olas,
cada vez que revientan contra su casco.

Aún así, aguantó contra viento y marea,
y tras días de soledad en la mar,
y noches de amargura en la tormenta…
una mañana se levantó la neblina y allá a lo lejos,
en el horizonte…
se divisaba lo que no podría imaginar.

Ahora sabe que solo le queda esperar
que la mar le arrastre hasta la costa.

4 comentarios:

Jos dijo...

oleeeeeeee, ese poeta de moda, pues si, pues si, desde que has dejado el alcoholismo no se te reconoce, juasjuasjuas

sacris dijo...

Ya se está arrancando Alariz, ole ole y ole! Me gustó el poema

JoseFaura dijo...

Como dice sacris el chaval se está soltando ya era hora.JAJAJAJ

Anónimo dijo...

Los alaricanos siempre han sido muy cachondos....