Nada queda en la mar,
durante la tormenta
el agua embravecida, rayos, truenos…
y allá a lo lejos, un barco.
A la deriva,
se encuentra el navío zozobrando,
a donde quieran llevarle las olas,
cada vez que revientan contra su casco.
Aún así, aguantó contra viento y marea,
y tras días de soledad en la mar,
y noches de amargura en la tormenta…
una mañana se levantó la neblina y allá a lo lejos,
en el horizonte…
se divisaba lo que no podría imaginar.
Ahora sabe que solo le queda esperar
que la mar le arrastre hasta la costa.
4 comentarios:
oleeeeeeee, ese poeta de moda, pues si, pues si, desde que has dejado el alcoholismo no se te reconoce, juasjuasjuas
Ya se está arrancando Alariz, ole ole y ole! Me gustó el poema
Como dice sacris el chaval se está soltando ya era hora.JAJAJAJ
Los alaricanos siempre han sido muy cachondos....
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