feb
25
El colegio al que fui tenía un patio muy grande
con varios campos de fútbol sala y de baloncesto.
Tenía dos plantas y cuando se colaba un balón
pasaban varios meses hasta que volvías a recuperarlo.
con varios campos de fútbol sala y de baloncesto.
Tenía dos plantas y cuando se colaba un balón
pasaban varios meses hasta que volvías a recuperarlo.
Ayer tenía entrenamiento con el equipo de la ONCE. Entrenamos en un polideportivo que me encanta porque en las paredes que lo rodean están escritas un montón de palabras de motivación y hay una serie de dibujos con relación a la propia organización. En el techo se ven los tubos de ventilación y para protegerlos de posibles pelotazos hay una red que va de lado a lado.
Pues bien, ayer mientras estábamos calentando un compañero lanzó un balón muy alto con tan mala suerte que se coló por un agujero de la red, que está rota en algunos sitios, y se quedó arriba. No era la primera vez que nos pasaba y como otras veces cogimos otros balones y empezamos a lanzarlos hacía arriba para golpear en la red y de ese modo conseguir desplazar el balón colado hacía un agujero para que cayera al suelo de nuevo.
Pero esta vez la suerte no estaba de nuestro lado y lo único que conseguimos fue colar otros cuatro balones más. ¡Cinco balones colados! ¡Ya de perdidos al río! ¿Que más da colar cinco que seis? Con otro balón logramos bajar dos, pero los otros cuatro.... esos son los llamados héroes, a saber cuando los recuperamos.
