jun
21
A veces me enfado conmigo mismo y me digo "Sabías que pasaría, ¿qué esperabas? ¿por qué diste otra oportunidad?", entonces pasa el tiempo y vuelvo a dar otra oportunidad y al poco vuelvo a enfadarme y a decirme "Sabías que pasaría, ¿qué esperabas? ¿por qué diste otra oportunidad?". Y más que enfado es decepción y quizás sea porque no quiero dejar de pensar que la gente cambia (que cambiamos), que al cabo del tiempo aprende (y aprendemos) a no desperdiciar oportunidades, pero lo cierto es que cada vez el tiempo entre perdones y oportunidades va siendo mayor, y dependiendo de la persona incluso mucho mayor. Y me da miedo. Me da miedo que llegue el día en que cierre la puerta y no de una última oportunidad a una persona justo en el momento en que iba a aprovecharla.
