Esa es una de las dos posibles respuestas que puedo dar cuando nada más cortarme el pelo alguien me pregunta “¿Te has cortad el pelo?”. La otra es “No, me he pegado con el peluquero y ganó él”. Y es que como se acercan las navidades y hay que estar presentable para la comida de empresa y las visitas familiares el otro día decidí pasarme por la peluquería.

De pequeño iba a la peluquería del barrio donde sobre un asiento con forma de cisne me cortaban el pelo en cinco minutos al estilo militar con maquinilla eléctrica según órdenes de mi señor padre, saliendo de la peluquería con un pelo-pincho que me caracterizaba y una piruleta de fresa. Luego más tarde, cuando crecí un poco y el cisne se me quedó pequeño pasé a sentarme sobre unas páginas amarillas situadas encima de las butacas para mayores, pero seguía saliendo de la peluquería tan pelón como cuando me subía al cisne y encima perdí el privilegio de la piruleta de fresa que tan ricas me sabían.

Al tiempo me cansé de que mis tíos y primos me llamaran Espinete y decidí que era momento de cambiar de look. Tras una búsqueda entre diferentes aspectos encontré el que me gusta, que es más o menos igual al de la foto de la caricatura que aparece en el blog, y tras decir adiós a mi peluquero de toda la vida cada vez que necesito cortarme el pelo me cruzo medio Madrid para ponerme en manos de Tino.

¿Que quien es Tino? Tino es mi peluquero, ¿no lo había dicho ya? Es un conocido de mi hermana que después de estar varios años en la peluquería de mujeres a la que iba ella decidió abrir su propio negocio solo para caballeros, y si bien al principio iba solo por compromiso con el tiempo he el tiempo he decidido que mi pelo solo lo cortan las manos de Tino, que me deja divino, divino, divino de la muerte porque yo lo valgo.

Un año más seguimos echándote de menos, seguimos haciendo que cada día cuente.

Todas las mañanas cuando subo al autobús para venir a trabajar lo primero que hago mientras pico el billete es darle los buenos días al conductor. Suelo ser de los primeros de la oficina en llegar (y también en irme) y por eso según van llegando mis compañeros les voy dando también los buenos días enfatizando con el nombre, alguna coletilla o mote que personalice el saludo siempre que sea posible. La verdad es que podría pensarse que es un acto de educación rutinario, pero nada más lejos de la realidad puesto que para mi tiene un significado. Creo que cuando actuamos de un modo positivo con la gente es más probable que recibamos una respuesta positiva y de este modo tan sencillo podemos conseguir que cambie el mundo. Al menos nuestro pequeño mundo o el pequeño mundo de la persona a la que acabas de saludar.

¿Que como es esto? Muy fácil: nuestros pequeños actos influyen en el estado de ánimo del resto de gente que a su vez influirá en sus respuestas al mundo que le rodea y que a su vez influirán en la gente que rodea a esa gente. Por eso mismo cuando le deseas a alguien los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches estás expresado un deseo sincero de que su vida vaya a mejor, tenga lo que tenga en la cabeza y sea cual sea su estado de ánimo. Y creo que por muy bien o muy mal que le vaya a esa persona ese pequeño gesto del saludo le influye y pese a que no consigue que cambie su vida provoca un pequeño cambio.

Con esto del gimnasio y el fútbol sala he tenido que reponer mi ropa deportiva y para ello fui a unos grandes almacenes dedicados al deporte (no voy a dar marcas) porque vi un anuncio en la televisión de unas camisetas transpirables en las cuales no se notaba el sudor. En concreto en el anuncio un militar hacía correr de más a toda la tropa porque gracias a la camiseta esta no veía síntomas de cansancio en uno de sus soldados. Pues bien, después de probarme la talla (tuve que coger una XXL porque la XL me quedaba algo justa) fui a la sección de fútbol sala y cogí otra de otro modelo pero de la misma talla y la misma marca, sin probármela porque le pregunté al dependiente y me dijo que los tallajes eran los mismos. Pues bien, una vez que llegué a casa y me probé la otra camiseta, la de fútbol sala.... ¡me quedaba grande! Y no solo grande, es que me quedaba muy muy muy grande.

Que decepción. Y encima la decepción fue doble porque eso de las camisetas transpirables... el sudor se nota igual que en todas, ¡vaya publicidad engañosa!

Hace un mes y medio os contaba que me habían dado en el trabajo un candado para el portátil pero que no me habían dado la combinación que lo abría, organizando de este modo una pequeña porra con un premio que no definí.

Pues bien, al final el número mágico es el 5573, número que dicho sea de pasó no puso nadie en los comentarios y no hay ganador.

Era difícil, otra vez será. Ahora me queda buscar a los de sistemas para que me digan como cambiar la contraseña, contraseña que no les diré cuando me vaya o me echen de la empresa, que lo busque el siguiente, ale :)

Ains, ains, ains... menos mal que se ha abierto, ¡ya pensé que iba a llegar al 9999 sin abrirse e iba a tener que dar otra vuelta!

Hace algún tiempo os explicaba a modo de metáfora lo que era hacer un renuncio en el tute.

Pues bien, hace tiempo dije que a mi no volvían a engañarme para que me apuntara a un gimnasio. El viernes me apunté, ayer fue mi primer día y hoy tengo agujetas.

Todo sea por salud.

Son las siete menos diez de la tarde..... y ya es de noche.

¿De verdad se gana tanto con el cambio de hora?

Yo esto no lo entiendo.

Dicen que el dolor de dientes es uno de los peores dolores que hay, lo dicen porque a mi nunca me han dolido de modo que no lo he vivido en primera persona. Y diréis "¿si nunca te han dolido los dientes por qué hablas de un dolor de muelas?" Pues bien, resulta que estoy escuchando una canción de Joaquín Sabina que se titula así, "Como un dolor de muelas" os la pongo por aquí:




¿Que por qué me gusta? No es solo por el ritmo y la melodía, las metáforas y la poesía, es que resulta que esta canción tiene historia porque no la escribió solo Sabina sino que fue una petición del Subcomantande Marcos hecha a través de un medio de comunicación, a la que por supuesto Sabina respondió.

A mi me parecen las tres cosas simplemente geniales: la carta del Sup, la respuesta de Sabina y la canción, ¿a vosotros no?

A veces pasa que vas andando tan tranquilo por la calle sintiendo cada paso uno tras otro cuando de repente algo rompe ese ritual y suena un chasquido que anuncia que cuando mires la suela de tu zapato vas a encontrar algo pegado en ella. Entonces te paras, te pones a la pata coja agarrando el tobillo con las manos y mientras haces equilibrios con cara de asco te encuentras ahí un chicle como disfrutando de haber sido pisoteado. Después de eso te acercas al bordillo para intentar despegarlo sin tocarlo con las manos (a saber en que boca habrá estado, o cuanto tiempo llevaba en la acera esperando a tu zapato, porque amigos, sabed que el chicle os estaba esperando) y si tienes suerte se quita a la primera, pero como sea reciente compañero... estás jodido. Y estás jodido porque por más que intentes quitarlo arrastrando el pie por la acera o incluso por la arena, por más que cojas un papel y consigas quitarlo, el recuerdo del chicle te acompañará una buena temporada y cada vez que levantes el pie mientras caminas sentirás como se queda pegado al suelo. Y es una sensación tan irritante (al menos para mi)....

Y digo yo, señores rumiantes... ¿es que no hay papeleras en la calle? ¿es que voy yo tirando basura por vuestras casas? Señores y señoras, ¡que no es tan complicado! Por favor, de ahora en adelante.... el chicle a la papelera. Hagamos un esfuerzo.

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de saltar el mostrador y hacer comprender a alguien lo que le estás explicando?..., pues eso me ha pasado esta mañana.

Como se puede entender presentar una beca del ministero sin la matrícula del curso que vas a realizar, en la secretaría del centro correspondiente, bien..., hasta aquí llegamos todos. Me falta la matrícula, la hemos cagado.

A por la matrícula, pero resulta que la matrícula no se puede reliazar hasta la semana que viene y por internet, vamos bien, me informo y el plazo de entrega de becas por parte del ministerio cumple esta semana, ejemmm... como me lo como!!

Amablemente contacto con el ministerio y me dicen que ellos no pueden hacer nada, que hable con el centro correspondiente. Seguidamente, hablo con el centro y me dicen que sin la matrícula ellos no me cogen la beca...

Así que aquí sigo a expensas de la burocracia española, me cojan la beca o no.

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