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jueves, julio 26, 2012

Como lo tradicional

Llevo unos días con problemas técnicos en el edificio en el que vivo. La puerta de acceso tiene una apertura automática, controlada con un muelle electrónico, y no hace más que fallar, dar golpes contra el cerco y molesta a los vecinos y como no, a nosotros que vivimos casi con ella por la cercanía.

Pues bien, he tenido que llamar varias veces esta semana a los técnicos de mantenimiento, y la han regulado una y otra vez. Ha mejorado en lo que va de semana pero anoche al acostarme sólo se escuchaban chirridos y roces entre el marco y el brazo del muelle, así que esta mañana lo tenía claro.

Me he armado con un aceite para engrasar piezas metálicas en fricción (por no decir nombres, ni marcas) y le he dado bien, por todos los sitios y resquicios, y luego la he puesto un par de veces en marcha. Ahora va como la seda, y no dice ni pio.

Los vecinos tan contentos, y yo esta noche espero dormir sin chirridos como si el portón del castillo estuviera engrasado, sólo me falta el fantasma. Os preguntaréis como es que os cuento esto y porqué lo hago yo, pero eso es otra historia.