La vida son etapas.
Igual que las vueltas ciclistas, llanos, descensos, pueblos bonitos en los que te gustaría pasar un tiempo, alguna contrarreloj rápida para no volverla a repetir y montañas, puertos de montaña.
Ahora tengo la sensación de estar en un llano, muy largo, demasiado largo, y todo lo que veo es lo mismo.
Nada me sabe a fresco, ni a húmedo, todo me sabe a cansancio, indiferencia, rutina… ya no siento el aire en mis mejillas.
Sólo tengo la sensación de ver un puerto a lo lejos, ¿cuán difícil será?, pero el mayor de mis miedos es no ver el descenso que pueda acaecer después, ni saber dónde me llevará…

