Recuerdo el día que me la mandaste, en agosto del 2004. Por aquellos tiempos yo estaba solo en casa pues mis padres y hermanos se habían ido al pueblo y yo me quedé aquí estudiando. Bueno... estudiando... ese mes fue famoso por las “fiestas en casa de sacris”, pero en septiembre me fueron bien los exámenes.
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jueves, abril 27, 2006
5 meses
Recuerdo el día que me la mandaste, en agosto del 2004. Por aquellos tiempos yo estaba solo en casa pues mis padres y hermanos se habían ido al pueblo y yo me quedé aquí estudiando. Bueno... estudiando... ese mes fue famoso por las “fiestas en casa de sacris”, pero en septiembre me fueron bien los exámenes.
lunes, abril 24, 2006
La publicidad y yo
Entre el sol y que llegaba tarde y las gotitas que había en la jarra de la imagen han hecho que me pasara media tarde pensando en una buena caña.
¿Os apuntáis?
viernes, abril 21, 2006
Como un niño pequeño
lunes, abril 17, 2006
La Forma de la Mujer
Porque una vez en tu vida, sin importar lo que sean para el mundo, se convierten en todo para ti. Cuando las miras en los ojos y ves en lo profundo de su alma y dices un millón de cosas sin sentido, ahí es cuando sabes que tu vida está inevitablemente dependiendo de los latidos de su corazón. Las amamos por un millón de razones, ningún papel hará justicia, porque no es algo de la mente, sino del corazón. Un sentimiento que sólo sentimos cuando estamos con ELLAS.
domingo, abril 16, 2006
Sonrisas
Ayer volvía en el metro sobre las doce de la noche y después de estar cuarto de hora esperando en el andén de la línea 7 de Avenida de América me senté en el vagón con desgana. Tenía la cabeza llena de pensamientos y ni siquiera salí de mi mundo cuando alguien me puso una hoja en las manos.
En la siguiente estación se pasó a buscar la hoja, que ni leí y vi como se pasó al siguiente vagón. Era una persona mayor, canosa y desgarbada. Llevaba un bastón e iba cojeando. Volví a meterme en mi mundo y de repente me vino a la mente una frase "La vida es solo eso, vida... ¿y por qué nos desplaza a veces?” Debí haberlo leído de pasada en la hoja que me dio el hombre y saqué mi cartera para ver si llevaba suelto.
En la siguiente parada vi a través de la ventana como el hombre pasó al siguiente vagón y se alejaba de modo que guardé en el bolsillo lo que había sacado. Cuando llegué a mi parada el hombre se bajó también, y decidí acercarme a él.
- Buenas noches, ¿le importaría dejarme leer de nuevo el poema de la hoja?
- Si, claro, como no.
- Muchas gracias, me ha gustado mucho, ¿me daría permiso para publicarlo en internet?
- Si, a ver si nos hacemos famosos, mañana cuando vaya a comprar un bocadillo me acordaré de ti, muchas gracias, por todo.
. . .
lunes, abril 10, 2006
La melodia de los gestos
Cuando llegué al lugar en el que estaban reunidos estaban viendo un vídeo sobre un viaje que habían hecho y a los cinco minutos de estar allí me sentí como un estudiante de erasmus en tierra extraña que no conoce el idioma local: veía a todo el mundo comunicarse y yo era incapaz de entender que decían y aún más incapaz de comunicarme con ellos.
Mi amiga Alicia me fue presentando a sus amigos poco a poco y lo primero que hicieron fue ponerme un signo para nombrarme en las conversaciones. Una vez “bautizado” nos fuimos a cenar y en la cena surgió un problema con un camarero, que fue a retirar un plato y no supo hacerse entender con la persona, y tuvo que salir al quite Ali pues el camarero estaba bastante descolocado. Después de la cena salimos un rato por Chueca, y alli me sentí más integrado puesto que plantearon un juego de signos (erótico para que fuera más divertido) y al comprender el juego hubo más comunicación. Caí eliminado pronto, pero en fin... yo no estoy acostumbrado a comunicarme mediante signos.
En resumen, que la noche fue muy divertida. Conocí a mucha gente interesante y me di cuenta de lo poco preparada que está la sociedad puesto que, junto a ellos el sordo era yo pero luego formo parte de esa barrera y otras parecidas a la que cada día tienen que hacer frente muchísimas más personas de las que creemos.
Posdata: Oir no es escuchar, mirar no es ver. Podemos expresar mucho con una mirada, con una sonrisa, pero a veces eso no basta.
